Profr. Santos Noé Rodríguez Garza

Transitando por la vida se hacen muchos amigos: unos por que se nace en el mismo barrio y desde niños se convive con ellos; otros porque te los encuentras en la vida y hay similitud de pensamientos y afinidades en el idealismo y se concreta una amistad; ayer lunes fuimos a sepultar a un buen hombre y un gran amigo: al Sr. Natalio Solís Peña.

ImageTransitando por la vida se hacen muchos amigos: unos por que se nace en el mismo barrio y desde niños se convive con ellos; otros porque te los encuentras en la vida y hay similitud de pensamientos y afinidades en el idealismo y se concreta una amistad; ayer lunes fuimos a sepultar a un buen hombre y un gran amigo: al Sr. Natalio Solís Peña.

Crecimos y convivimos en el mismo barrio por muchos años, él era puntal y sostén del trabajo de su padre a quien ayudaba desde pequeño; aprendió de él, a hacer transacciones comerciales y a negociar con los diferentes bienes de la vida; sus hermanos formaban una familia muy sólida que se refugiaba en el amor de la Señora: Lucrecia Peña quien los cuidaba y los orientaba mientras su esposo luchaba a brazo partido para ganarse la vida; Don Natalio Solís Lozano era un portento de hombre de bien, se convirtió en un símbolo, de hacedor de la comida norestense; siempre las noches de esparcimiento terminaban en las mesas del negocio de Don Natalio, donde todos íbamos a comer el sabroso menudo, la rica barbacoa o los tacos tostaditos; Natalio hijo siempre estuvo para atender con cortesía a los clientes y al mismo tiempo aprendía las vicisitudes del oficio.

La vida lo llevó por diferentes caminos y consolidó un pequeño patrimonio que puso a los pies de su adorada Lucila Angélica, a quien le entregó su amor y compartió con ella los sinsabores de la vida, formando una hermosa familia. Ambos estaban conscientes de que la educación era la única manera de lograr que sus hijos salieran adelante; y no se equivocaron, ya que lograron formar cuatro profesionistas exitosos, que van por la vida dando muestras de su buena crianza.

Lucila Angélica nuestra compañera y amiga de toda la vida, sabrá en estos momentos difíciles, encontrar la resignación: cobijándose en el amor de sus hijos, que no la abandonarán por que ellos fueron criados en la unión familiar y saben lo que son y significan para su madre.

El tiempo ubicará en su justa dimensión la vida de un hombre que vivió para trabajar y hacer el bien.

Descanse en paz el gran amigo.

SANTOS NOÉ
Cronista de la Ciudad
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo


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