Profr. Santos Noé Rodríguez GarzaCuando la amistad es sincera y se manifiesta abiertamente se forma un clima de cordialidad, donde se comparten: las viandas, la bebida, la música y los chascarrillos que vuelcan el alma en carcajadas y le agregan a la vida un glorioso día.


Vivir una experiencia tan hermosa le permite al humano continuar en la brega de la existencia, con fortaleza y con ilusión. Escuchar las notas musicales arrancadas a la guitarra, pulsada por el Ing. Héctor Orta o por Tiburcio Vásquez, es un deleite que pocos habrán experimentado, y mas aún escuchar las canciones que cantan con tanto sentimiento y con una privilegiada voz.

Todo ello lo vivimos en la celebración del cumpleaños del Dr. Salvador Treviño Cuevas, que es sumamente estimado por la sociedad sabinense, ya que él no escatima sabiduría ni esfuerzo, para aliviar el dolor de los humanos y con generosidad, de los menesterosos.

Sus amigos del grupo Bohemio de la Academia, como lo bautizó el brillante Cronista de la vida pueblerina Sr. Ramón Ábrego Vázquez, le teníamos preparado un agasajo de antología, que fue organizado por el brillante orador y filosofo Profr. Salvador Garza Inocencio, quien en una sensata pieza oratoria hizo el ofrecimiento. El Doctor: para agradecer tan hermoso gesto, con su calmada voz nos declamó “Que suerte he tenido de nacer” de Alberto Cortez, arrancando una carretada de aplausos por su interpretación; los concurrentes: Julián Vásquez, Leobardo Espinosa, Rosendo Gutiérrez, Profr. Dante F. Perrone, Ramón Ábrego, Ing. Héctor Orta, Tiburcio Vásquez, Profr. Salvador Garza Inocencio, Profr. Santos Noé Rodríguez esperábamos con ansiedad la participación de la estrella del grupo, que se especializa en contar anécdotas y declamar hermosas poesías, el Sr. Leonel Garza González.

Interpretó varias composiciones aplaudidas entusiastamente y finalizó declamando algo de su autoría que lo tituló:

¿POR QUÉ QUIERO A MI PUEBLO?

Amo esta noble tierra, porque me educó con
el ejemplo de mis padres;
Porque impregnó mi espíritu con la fantasía del río
y de la acequia;
Porque me regaló una flor de amor para madre
de mis hijos;
Porque me enseñó el valor del trabajo honrado;
¡Sabinas Hidalgo! ¿Cómo he de pagar tantas bondades?
¡Solo con amor!

El colofón de la velada fue magnífico y ya cantaban los gallos que delataron a San Pedro, cuando nos retiramos de la Academia, llenos de fe, esperanza y amor a la humanidad.

Felicidades Médico.

SANTOS NOÉ
Cronista de la ciudad
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo


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