A Lorena Paredes Madrigal

En las civilizaciones occidentales clásicas de la antigüedad, como lo fueron la griega y la romana se dedicaba un día especial para festejar a las madres; los aztecas rendían culto a la maternidad al adorar a Tonatzin a quien consideraban como "la madrecita", ritual de donde partió la reverencia a la Virgen de Guadalupe.

La influencia de los norteamericanos al crear en la primera década del siglo XX, el Día de la Madre, para el cual destinaron el segundo domingo de mayo, fue tomada por el periódico Excélsior de la Ciudad de México en el año de 1922 y sugirió el 10 de mayo como fecha para celebrar a las mamás mexicanas; en Monterrey, fue hasta el siguiente año en que se realizó por vez primera un homenaje a las madres.

A partir de allí, la mercadotecnia jugó un papel muy importante en dicho festejo, hasta elevarlo en la actualidad a la categoría de un gran Día Nacional. Independientemente que se tome como pretexto para realizar jugosas ventas, celebrar festivales escolares, propiciar serenatas y el consabido derroche de alegría salpicado por efluvios etílicos, nuestra MADRE, merece eso y mucho más.

El ser que nos dio la luz, nos cuidó con amor y emoción, guió nuestros primeros pasos, estuvo vigilante en el difícil proceso del desarrollo, nos impulso para llegar a la realización profesional en un camino lleno de cuestas y sinuosidades, por todo ello, la MADRE debe recibir el homenaje perenne de todos sus hijos, no tan solo en este día tan señalado, sino todos los días del año.

La esposa y compañera en el peregrinar existencial, siempre pendiente de la buena marcha del hogar, de la familia, solidaria en los sueños y aspiraciones, que comparte con satisfacción los triunfos y nos alienta en los tropiezos, es digna de recibir todo el cariño del esposo y compañero y de los hijos que le rodean.

El Día de la Madre es una oda a la mujer, tenga o no hijos, a su esfuerzo, dedicación, dinamismo, virtud, en fin, merecedora de todos los calificativos habidos en cualquier lengua del mundo.

Poesías, canciones y frases para honrar a las madres se han hecho cientos, tal vez miles, donde se resumen el amor y el afecto; el convencionalismo social representado por la publicidad y la comercialización nos inducen a comprarles regalos, hasta llegar al extremo de hacer competir a los hijos para ver quien lleva el mejor o más caro. Bien han difundido en los últimos lustros, hay que regalar afecto, pero si usted se puede desprender de un poco de dinero, hágalo y acompáñelo de una fuerte dosis de amor, cariño y afecto.

¡Feliz Día de las Madres!


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