De nueva cuenta se recrudecieron los ataques contra Guillermo Blanco Arvizo, Secretario de Administración del gabinete municipal de Adalberto Arturo Madero Quiroga, a quien le quieren cargar todos los desatinos, broncas y desarreglos en el funcionamiento del equipo de trabajo regiomontano.

Lejos estamos de defender a Blanco, pero al parecer no se tolera en algunos medios masivos de comunicación, especialmente los del periodicote de la calle Washington, que una persona pueda ascender a tal posición, cuando inició su carrera siendo el chofer del alcalde y que ahora sea el segundo mejor pagado de los funcionarios municipales.

El verdadero fondo del asunto se encuentra en la Secretaría del Ayuntamiento, donde Marco Heriberto Orozco Ruiz Velasco, de las huestes de Felipe de Jesús Cantú, desea fortalecer su entorno político y llevar a sus cuadros al Palacio de Cristal, para preparar el camino que lo conduzca a ocupar la silla de Madero.

Marco ha desatado una bien orquestada campaña contra los funcionarios leales a Madero y que no le rinden pleitesía, por lo tanto, desea acabar con ellos porque le estorban en su camino, porque no se pliegan a sus absurdas indicaciones para tenderles verdaderas camas rancheras, con el propósito de hacerlos caer de la gracia de Maderito.

Los maderistas se niegan a caer bajo la influencia del amplio poder que tiene Orozco y si bien éste pactó con Madero, para ayudarse mutuamente en sus respectivas aspiraciones, Marco cual pulpo autócrata, mete sus tentáculos en todas las oficinas, situación que lo lleva a chocar con Blanco.

Orozco en su plan para lograr la candidatura panista a la alcaldía de Monterrey, se ha convertido también, en el vocero de la administración municipal, si decomisan mercancía pirata, Marco declara, si retiran de la circulación películas pornográficas, Marco se hace aparecer como el abanderado de la moral y las buenas costumbres, si se tapan dos baches, Marco está presente, si se declara cualquier cosa: Marco, Marco, Marco…

La solución al estira y afloja entre los subordinados de Adalberto, la tiene el propio alcalde, quien por el bien de su carrera política debe llamarlos a cuentas, apretarles las tuercas y si continúan con sus necedades y labor de divisionismo, con la consecuente afectación de la imagen de Madero, no queda de otra, más que cortar cabezas.

Si bien, la situación del gabinete municipal regiomontano no tiene un color muy Blanco, el Marco parece estar nejo*.

* De nejayote, agua amarillenta producto de cocer el maíz en dicho líquido.


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