Profr. Salvador Garza Inocencio

Parece que en esta época el carácter se suaviza y el espíritu entra en un periodo de sensibilización hacia los que nos rodean y en especial hacia los más desprotegidos.

Hoy las esperanzas renacen tras casi un año de permanecer olvidadas en el fondo de nuestros pensamientos y por ende, en la parte más profunda de nuestras acciones.

Hoy como cada año aparecen los árboles de navidad, los nacimientos, las coronas con focos multicolores, las estrellas, las posadas, los pastores, las pastorelas y junto con todo lo anterior las celebraciones: los tamales, los frijoles a la charra, el champurrado, los buñuelos, los romeritos, el pavo y por supuesto las bebidas “derramadas” en cantidades industriales; todos felices, todos contentos.

Los regalos, los listones, los moños, las hoy escasas tarjetas de Navidad, los saludos, los abrazos, las llamadas por teléfono, la tregua para los combatientes en los campos de batalla, la cena “especial” para los reos en las cárceles, la comida caliente en los albergues para los indigentes y los niños de la calle.

Ojalá que este espíritu que hoy nos embarga se desarrollara durante los trescientos sesenta y cinco días del año, en pocas palabras que este espíritu que hoy nos embarga, de amor y de dación fuese todos los días del año.

¡FELIZ NAVIDAD A NUESTROS AMABLES LECTORES!

Pero así está el mundo y éstas son “Nuestras Cosas”.

Hasta la próxima.

Garza Inocencio
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo


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