Profr. Salvador Garza InocencioNosotros fuimos de aquellos que descalzos acudíamos diariamente al salón de clases.

Hacía frío, un frío que calaba los huesos, a las ventanas de nuestra aula les faltaban vidrios y los pocos que tenían estaban rotos.

En el verano el calor era insoportable, no había climas, ni tan siquiera algún ventilador, el hacinamiento era grande, más de cincuenta chiquillos en cada salón de aquella vetusta y hermosa escuela.

Hoy todos van calzados y con hermosos uniformes.

Nosotros llevábamos “el bale” una bolsa confeccionada con tela de aquellos pantalones de mezclilla que ya no le quedaban a nuestro hermano, el más pequeño, porque nuestra ropa pasaba al hermano que nos seguía en edad y a otro y a otro y a otro... Hoy hermosas mochilas con ruedas, llenas de libros gratuitos, cómodos pupitres y pizarrones inteligentes.

Junto con lo anterior a muchas instituciones educativas llegaron los proyectores, los climas, los celulares, las laptop. ¿Qué falta?

Todos hablamos de la descomposición social, todos señalamos que los valores y las buenas costumbres se han tirado por la borda. Necesitamos rescatar el pedazo de parcela que aún nos queda, llámese escuela o llámese familia, si la cosecha que estamos recibiendo no es buena, volvamos a sembrar.

Los niños no son malos, estamos obligados a escucharlos y atenderlos. Pero así está el mundo y estas son “Nuestras Cosas”.

Hasta la próxima.

Garza Inocencio
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo


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