Profr. Salvador Garza InocencioSomos de ayer y a usted y a mi, aquellos abnegados maestros y por ello inolvidables, nos enseñaron muchas cosas ciertas, nos enseñaron la “a”, la “e”, la “i”, la “o” y la “u”, aquella enseñanza que nuestros padres decían, “ya aprendió los sonidos” luego las consonantes y a la par que los sonidos, los números; uno, dos, tres y todos los demás, nos enseñaron ellos y nuestros padres, los lugares.

Nosotros aprendimos en aquel tiempo de nuestra infancia, a respetar, a entender que el que llegó primero era primero, a analizar y comprender el orden de los números, recordamos aquellos insighes maestros que motivaban la competencia, e íbamos a jugar carreras y se escuchaba uno, dos y tres y al sonido de tres, salíamos corriendo en pos del triunfo.

Aquel tiempo en que el respeto era grande, aquel tiempo en que primero era el uno y después el dos y hoy donde muchos nos inquieren y por qué en el veintiuno va primero el dos y luego el uno.

Cierto, hay cosas que no podemos cambiar, porque en Matemáticas uno y uno son dos en todos los lugares del mundo, pero aquí el orden se ha cambiado, ya no es uno, dos tres; el tres le ganó al dos y hoy es uno, tres dos.

Los jóvenes tienen algo más que valentía, tienen temeridad. Ellos dejaron las aulas y salieron a las calles buscando un cambio, que tal vez usted o yo lo deseamos, pero que hemos callado.

Alguien dijo: “Puede que no esté de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte el derecho que tienes para decirlo”.

Ayer era uno, dos y tres, pero hoy en muchas partes de nuestra Patria es uno, tres y dos.

Pero así está el mundo y éstas son “Nuestras Cosas”.

Hasta la próxima.

Garza Inocencio
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo


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