Profr. Salvador Garza Inocencio

Allá por el año de mil novecientos diez ingresa a la escuela de primeras letras, pero la muerte súbita de su señor padre corta las aspiraciones de continuar cultivando su mente y su espíritu, apenas cursaba el cuarto año, pero tan infausto suceso, lo obliga a dejar la escuela y a hacerse cargo de contribuir con su trabajo a la la economía de aquella familia.

Profr. Salvador Garza InocencioAllá por el año de mil novecientos diez ingresa a la escuela de primeras letras, pero la muerte súbita de su señor padre corta las aspiraciones de continuar cultivando su mente y su espíritu, apenas cursaba el cuarto año, pero tan infausto suceso, lo obliga a dejar la escuela y a hacerse cargo de contribuir con su trabajo a la la economía de aquella familia.

Se fue a trabajar como arriero conduciendo recuas de acémilas en las que se transportaban piñas de maguey, un trabajo duro con mil fatigas y con las amarguras de aquel tiempo.

Aún no cumplía tal vez los catorce años cuando decide iniciarse como comerciante ambulante; las rancherías circunvecinas a Sabinas Hidalgo fueron testigos del trajinar diario de aquel joven que arriesgaba su existencia en aquel trabajo, pues era la época de la Revolución, sin embargo su decisión aventurera en aquella faena, traía bienestar a su familia, aquella familia de la que se había hecho cargo desde la falta de su señor padre, de esta forma el empieza a cumplir una tarea y un compromiso que se había echado a cuestas tiempo atrás.

De nuevo nuestro personaje se enfrenta a los altibajos del destino y hoy la bonanza de ayer empieza a ser mermada, su vida da un nuevo giro y ahora se ve obligado a trabajar como peón con unos ingenieros que trazan brechas en los cerros, son muchas las adversidades a las que se enfrenta.

Un día “en el molino” aquellos lugares a donde la gente llevaba sus tinas para que les molieran el nixtamal, “en el molino”, sí en ese lugar de plática, de conversación, o de chisme de aquel entonces, había una novedad para el pueblo: “Van a construir la carretera Monterrey-Laredo y habrá trabajo, habrá mucho trabajo” esos eran los comentarios de aquellos días, cientos de sabinenses se beneficiaron en aquel entonces con el trazo y construcción de aquella rúa.

Nuestro personaje de hoy compra a crédito un camión y allí llevando y trayendo materiales para la construcción de aquella vía que traería progreso y bienestar a Sabinas Hidalgo. La Economía mejora, la situación otrora privativa se convierte en bonanza, sus hermanos han crecido y contribuyen ya de manera muy determinante en la economía de aquel hogar.

Garza Inocencio


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