Carolina Montemayor Martínez"La guerra civil es la oportunidad del enemigo" Publillius Syrus, Siglo I A. C.

Escribo, hoy, una ensalada como las prescritas en el régimen alimenticio al cual me veo sometida voluntariamente. Sólo vegetales, fruta y, ocasionalmente, me puedo dar el lujo de ser carnívora, libertad que me permite algún comentario de caníbal.

Hoy, escuché, aterrada, una tesis que, desde hace tiempo, se esboza en mi mente, una tesis temible que también mi pluma, yo esperaba, que ingenuamente, alguna vez planteó.

En esta ocasión es un experto, un académico, quien la profetiza, la fundamenta y la justifica; no alguien como yo, guiada sólo por presentimientos y deducciones provenientes de un empirismo, un amor patrio tatuado en el alma y un pavor a ver el derrumbe de nuestra identidad, nuestros atavismos ancestrales, nuestra nacionalidad y, con todo ello, el futuro de las generaciones jóvenes.

Dicho experto, anuncia un posible estallido social aquí, en nuestro lindo y querido México, como consecuencia de la crisis que ahora se vive en la parte de Norteamérica, desde la frontera con Canadá, hasta el Río Bravo. La aludida crisis, implica la suspensión de los envíos de dólares frescos que llegan a México provenientes del producto del trabajo de nuestros hermanos residentes en aquel país. La cantidad de dinero enviado es sorprendente, tanto, que casi se iguala al producto obtenido por la venta de petróleo mexicano. Si esos dólares dejan de llegar, miles de familias caerán en el infortunio y la indigencia acrecentando la ya imposible cifra de más de 50 millones de mexicanos pobres.

Hay quien preconiza y refuerza la tesis, con el argumento de "cada cien años" 1810, Guerra de Independencia, 1910, Revolución Mexicana, 2010, ¿qué guerra? ¿qué revolución? Ya es el tiempo de la siguiente, mas, ¿es sólo por los tiempos? Si evocamos las condiciones sociales de aquellos dos momentos, encontramos los mismos fantasmas que hoy nos acosan y pueblan todo el suelo patrio: Miseria, hambre, ignorancia, injusticia, impunidad, una pequeña clase social privilegiada y una inmensidad de parias que sufren y lloran desventura.

Las situaciones son las mismas y el tiempo apremia pero, ¿acaso la guerra de 1810 nos hizo realmente independientes? ¿acaso la revolución puso fin al caudillismo? ¿acaso su legado de Sufragio efectivo, No reelección, es operativo y funcional? Pensémoslo bien, ¿qué nos traería otro estallido social que no sea un mal mayor? Indaguemos en lo profundo de nuestra humanidad y construyamos, inventemos, un cambio social que nos haga realmente libres, definitivamente felices.

Otro de los temas hoy escuchados son los poemas del doctor Carlos Alatorre, "Mataor" enamorado eterno de la "Fiesta Brava" quien sueña y vive sus recuerdos y sus anhelos. La siempre grata participación del "Conde de Agualeguas", rescatista heroico de nuestra filiación norestense, verdadero guerrillero de tradiciones. La palabra valerosa y certera del periodista Raúl Rubio, sus causas, sus contiendas, sus ímpetus... Y el postre del convivio: La poesía inédita, sorprendentemente bella, de Anastasio Carrillo, poeta, como tantos otros, injustamente incomprendido.


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