Su cabeza cabizbaja, pero con su mismo carácter fuerte... aceptaba por fin... que sus años le pesaban.

Me dijo entre risas: no tengo nada hijita simplemente es la edad, y recuerdo haberle dicho: ya está viejito güelito!!!

Lo pensó un minuto y me dice: ya trabajé mucho, mis piernas no me aguantan, ahora voy a disfrutar lo que en mi vida hice.

(Y se acomoda en la cama).

Y si era un hombre al que recuerdo siempre verlo hacia arriba, grandote, grandote y siempre en su bicicleta.

Platicaba sobre algún tema, y a los cinco minutos lo olvidaba, y por mas que le explicaras el ya no se acordaba.

Me daba risa y ternura a la vez, por primera vez en mi vida vi a mi abuelo viejito. Y de repente... recordó cuando me escapé con mi novio y mi padre le llamó para pedirle consejo y le dijo: no puedes hacer nada, ella así lo decidió, simplemente apóyala. Y así fue.

Cenamos juntos y me pidió servilletas, dámela me dijo, porque viene tu abuela y se enoja. Era para limpiar de su mesita las migajas que había tirado.

Y la plática seguía, y el hombre grande y fuerte que vi toda mi vida, hablaba de sus recuerdos y lo bien que vivió su vida.

Intachable y estricto, nunca se cansó de enseñar.

Cómo olvidar que nos juntaba a todos sus nietos siendo aún niños y nos ponía a ensayar y el día de las madres dábamos las serenatas.

Domingo a domingo nos juntamos en su casa, eso es una tradición.

Ahora habrá una silla vacía en la galería,
unos rosales esperando que el los vaya a regar,
un piano vacio esperando ser tocado por su maestro
y lo mas triste de todo...
su viejita solita sin tener con quien repelar.

Con todo mi corazón, te quiero mucho güelito Chon, y así como te vi ayer es como yo te quiero recordar.

Tu nieta:

Nahuytl Vereniza Sánchez Sanmiguel.

No te quisiste ir solito, y contigo te llevaste a Miguelito, cuídalo y enséñalo a tocar el piano para Dios.

Mi más grande pésame a mi prima Blanca Elidia y su esposo Miguel por la pérdida de su bebé el mismo día que la de nuestro abuelito.


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