Ing. Francisco Sáenz SandovalSu solo nombre evoca a “el más grande futbolista mexicano de todos los tiempos”.

Debutó en primera división al principio de los 80’s con el equipo Pumas de la UNAM, y fue campeón goleador, junto con su compañero de equipo el “Cabo Cabihño”.

Emigró al fútbol europeo y jugó con el Atlético de Madrid, y en su segunda temporada ganó el trofeo “pichichi”, que se otorga al campeón goleador de la primera división del fútbol español.

Luego paso a el “Real Madrid”, el equipo de más jerarquía del fútbol ibérico y ganó 4 “pichichis”, más también se adjudicó el “Botín de oro”, junto con el rumano Stoikov, que fuera compañero de él, alguno ocasión, en el Real Madrid, trofeo que se otorga al jugador con más goles anotados en todos los troneros europeos.

Luego pasó fugazmente, creo, por el “Rayo Vallecano”.

Cuando terminó su actuación en España, quedó, me parece, a 8 goles del máximo anotador de todos los tiempos, el español Zegarra.

Pasó por el fútbol de Austria, de Estados Unidos, y volvió a México con el América, luego jugó con el Atlante y terminó con los “Toros” del Atlético de Celaya, con sus ex compañeros en el Real Madrid; Butragueño, Miguel González “Michel” y creo que Sanchis.

En su faceta de técnico, fue bicampeón con “Pumas”, en el fútbol nacional, y en juego de exhibición, derrotó al Real Madrid en el mismísimo Estadio merengue, el Santiago Bernabeu.

En su gira por América, al principio de los 90’s, llega el Real Madrid a Monterrey sin sus estrellas que estaban en la selección española, y se presentó en un pletórico Estadio del Tecnológico.

Saltan a la cancha, el alemán Shuster, actual técnico del equipo merengue y que en alguna ocasión jugara para los Pumas de la UNAM, Gento el Chico, Gordillo, y otros grandes jugadores... cuando saltó al césped Hugo Sánchez Márquez, la multitud estalló en una enorme, espontánea, genuina y alegre ovación y lo hicieron dar dos o tres vueltas a la pista de atletismo que rodea el campo de juego, y la gente no se cansaba de aplaudir y Hugo de contestar la enorme ovación “Hugo” “Hugo” “Hugo”... para mí la más grande que he visto en más de medio siglo de ver fútbol, básquetbol, béisbol, fútbol americano, box, etc., me parece que duró entre ocho y diez minutos, es difícil precisar.

En su paso por las canchas del mundo Hugo anotó una gran cantidad de hermosos goles, sin embargo, hay un gol de antología, por su belleza plástica y el gran grado de dificultad, una “Huguina”, que es una “chilena” estilizada, anotada a el equipo “Logroñes”, que esta palabra leída al revés dice “Señor-gol”, y que está sin lugar a dudas, entre los diez goles más impactantes de todos los tiempos.

Y ahora, el negrito en el arroz, siendo Hugo el tirador oficial de los penales, (no Butragueño, no Michel, no Sanchis, ni Chendo) tiró uno tan mal que fue a dar al banderín de corner del lado izquierdo. Así son los genios.

Si acaso, y a tanta distancia en el tiempo la memoria ya no es tan buena, sólo podría igualarse, con la ovación que un “lleno a reventar” Parque Delta de la colonia Narvarte, de la capital, le brindaría, al final de los años 40’s al máximo beisbolista de todos los tiempo: Germán “el Babe” Ruth.

Con estimación y respeto para el Dr. Hugo Sánchez Márquez

Francisco Sáenz Sandoval
Sabinas Hidalgo, N.L., abril 2008


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