Hace 163 años que se inició una injusta guerra de un país poderoso en contra de un país débil. Las dos primeras batallas se realizaron los días 8 y 9 de mayo de 1846, en terrenos del fundo legal de Matamoros que comprendía territorio en ambos lados del río Bravo y Grande. Estas batallas son conocidas en la historia como Palo Alto y Resaca de Guerrero, Resaca de la Palma o simplemente Resaca. En esa época Tamaulipas era un estado Mexicano que tenía como límite al norte, el río de las Nueces. Trataré de explicar este doloroso proceso en forma objetiva.

Las exploraciones españolas en el período inmediato al descubrimiento de América por los europeos, reconfirmaron a España como soberana de un vasto territorio que incluía la mayor parte de América del Norte, América del Centro y América del Sur. La conquista de la parte de América del Norte conocida como la Nueva España, fue un proceso que inició con la exploración de la costa de ese enorme mar conocido como el Golfo de México. Hubo exploraciones marítimas de un gran número de navegantes: Cristóbal Colón, a partir de 1492, en las Bahamas y Cuba, que son una de las puertas para entrar al Golfo; Américo Vespucio en 1497; Juan Ponce de León, en la península de La Florida en 1513; Francisco Hernández de Córdoba, en la península de Yucatán, en 1517; Juan de Grijalba en 1518; Alonso Alvarez de Pineda, en la costa desde la Florida hasta el Pánuco en 1519; Francisco de Garay, Diego de Camargo y Pánfilo Narváez, en 1520 y Hernán Cortés en el período 1519-1521, en que consumó la caída del Imperio Azteca y la conquista de la Nueva España, dándole al Emperador Carlos I de España y V de Alemania, territorios de tan grandes dimensiones que jamas había soñado.

Las exploraciones por tierra permitieron conocer detalladamente la geografía de cada región, así como a sus moradores nativos con sus hábitos y costumbres. Las exploraciones terrestres en el noreste de la Nueva España, fueron las siguientes: Alvar Núñez Cabeza de Vaca en 1528; Francisco Vásquez de Coronado en 1539; Hernando de Soto y Luis de Moscoso en 1539; fray Marcos de Mena y un grupo de náufragos en 1554; fray Agustín Rodríguez y Francisco Sánchez Chamuscado en 1681; Gaspar Castaño de Sosa en 1590; Alonso de León en 1687-1690 y un gran número de frailes franciscanos que fundaron misiones en los siglos XVII y XVIII.

Transcurrieron más de 200 años de exploraciones y fundaciones de misiones para propagar el evangelio en el noreste de la Nueva España. Fue en el año 1747 que se inició la empresa colonizadora de la provincia del Nuevo Santander, por orden del virrey Juan Francisco de Güemes y Horcasitas, conde de Revillagigedo, quien comisionó a don José de Escandón y Helguera para que realizara la colonización, previa exploración. El territorio de la provincia del Nuevo Santander estaba comprendido entre los ríos Pánuco y Nueces, abarcando desde la costa del Golfo hasta los límites del Nuevo Reino de León y la provincia de Coahuila y Tejas. Escandón fundó 22 villas en un período de siete años.

Cuando México se independizó de España en 1821, el territorio de la Nueva España en el noreste, llegaba hasta el río Sabinas, que es el lindero con Louisiana y hasta el río Rojo, que es el lindero con Oklahoma. En el norte y noroeste el límite de México era la latitud 42 grados (paralelo 42).

El imperio mexicano de Agustín de Iturbide autorizó en 1823, la solicitud de Moisés Austin y su hijo Stephen para llevar trescientas familias y colonizar la provincia de Tejas. En 1824 se constituyó la República Mexicana; el primer presidente Guadalupe Victoria cambió la autorización de Iturbide, emitiendo un decreto para la colonización, que consideraba ilegal la inmigración no autorizada, sin embargo la intromisión anglo-americana continuó en contra de la ley promulgada por el gobierno mexicano.

La provincia del Nuevo Santander conservó el mismo nombre hasta 1824, cuando la constitución de México le dio un nuevo nombre: Estado de Tamaulipas, el cual, igual que el Nuevo Santander, llegaba hasta el río Nueces. La provincia de los Tejas, pasó a formar parte del estado de Coahuila y Texas.

En 1829, el gobierno de México comisionó al héroe de la independencia Gral. Manuel de Mier y Terán para que encabezara una expedición que sería la encargada de reconocer y fijar los límites entre México y Louisiana, la cual ya formaba parte de los Estados Unidos. El general Mier y Terán fue acompañado por un grupo de científicos entre los cuales estaba el sabio suizo Jean Louis Berlandier; llevaban la comisión de hacer reconocimientos geográficos y topográficos, así como la Flora y la Fauna. El general Mier y Terán se percató que la intromisión Anglo-americana aumentaba cada día y que si no se tenía un ejército de regular tamaño, no se podría impedir esa invasión pacífica. México era un país muy joven que había sido saqueado en trescientos años del Virreinato y después de la guerra de independencia, había quedado en una alarmante miseria; por lo tanto no tenía recursos para sostener a un ejército que frenara la inmigración ilegal. El orgulloso general Manuel de Mier y Terán, ante la desesperación e impotencia por no poder proteger los territorios septentrionales de México, se suicidó en Padilla, Tamaulipas porque sabía que la provincia de los Tejas se perdería tarde o temprano.

Clemente Rendón de la Garza
Cronista de Matamoros, Tamaulipas


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